domingo, 1 de enero de 2012

Bienvenido 2012

Los finales son imprescindibles, sin ellos no podemos empezar. Y encima si te permites una mínima reflexión, los resultados pueden ser fascinantes!

Dejé que el final de mi año lo decidiesen otras personas y eso no me hizo feliz, no acabé como me hubiese gustado: sólo riendo. Pero estoy hablando de los últimos minutos que no definen lo que fue todo el año.

El año empezó con una de esas noticias que te amargan el día… y sin darme cuenta fui capaz de cambiarlo, de ignorarlo y ahora me siento pletórica, contenta, feliz y con una energía que contagia a los que me rodean.
Dejé de hacer lo que se supone que debía hacer (estudiar para un examen que tengo en unos días y para el que no estoy preparada y si muy preocupada) y leí de un tirón “El mundo amarillo” d’Albert Espinosa. Mágico, tan real!

El leerlo me hizo mirar hacia mi año pasado con amabilidad, siendo generosa: ha sido un año de muchos aprendizajes (reconocidos y capaz que otros que pasaron desapercibidos) de grandes comienzos: empecé a escribir el blog (aunque luego lo abandoné) pero es que quizás es un amarillo que diría Albert… resiste mis abandonos, ji,ji,ji!

Empecé a estudiar, otra vez, con casi 40 años en un país complicado con un idioma complicado (y eso me hizo abandonar el blog) pero también me ayudó a redescubrir esas personas que viven escondidas dentro de la Eva que “cree” que puede con todo.

Esos otros yos más amables, más vulnerables, menos rígidos, capaces de vivir pequeñas grandes experiencias y reconocerlas como momentos mágicos, disfrutarlos y compartirlos en algunas ocasiones.

Así que después de acabar este año intenso me hago un propósito para este nuevito que ahora estrenamos, un solo reto, que no implica un solo éxito, pero me enfoco en uno simple, humilde, pequeño y dejo que el resto me sorprenda.

Cierro los ojos, pienso, soplo: en este 2012 deseo no enfadarme tanto…
Eba

martes, 18 de octubre de 2011

11/11/11


Comparto con ustedes la información que me llegó hoy al abrirme los registros:

Cómo está mi cuerpo? Relajado.

Y mi mente? En orden y sincronía con tu cuerpo.

En que “tiempo” estoy viviendo? En un aceleramiento general. Es necesario que hagas más pausas en el correr del día para retornar al estado relajado.

11/11/11 Día del clic en la Tierra.

Qué quiere decir? Será una rotación del eje de la Tierra más acelerado.

Y yo? Tú deberás hacer más pausas, estar consciente de la aceleración pero mantener tu eje y dejar de lado la “ansiedad” y “focalizar”.

Es responsabilidad de cada uno asumir el estado que elije.

“No explotan los planetas”

Se abre otra puerta de consciencia superior y ampliada, los que tengan consciencia de la misma no tendrán resistencia y elevarán inmediatamente su vibración. Los que todavía no son conscientes de este aceleramiento lo padecerán físicamente, notarán en sus cuerpos estos cambios.

Piensa como si la Tierra se sacara una máscara.

Como tú, cada vez que has trabajado soltando una forma que ya no te servía y que largo tiempo te acompañó, luego de tomar consciencia de la misma la soltabas y sentías gran alivio; en la Tierra sucederá lo mismo. Ya tiene varias grietas, el 11/11/11 desde su centro hacia afuera soltará esta máscara de mentiras, miedos y sombras que “los poderes” le han instalado.

Porqué será desde adentro hacia afuera? Porque los cambios se hacen desde el corazón, desde su latir, desde sus entrañas se sacude y desprende.

Cómo has realizado tú los cambios, las quitada de máscaras? De la misma manera, cuando permitiste que tu esencia hablara y la escuchaste es que pudiste soltar.

Debo hacer algo más?

Mirar a tu alrededor y estimular a que cada uno mantenga la tranquilidad y la consciencia con el Todo, nutriéndose de buenas emociones y resaltar el Amor en todo.

Es un gran trabajo individual de conciencia que permite una descamación en la Tierra. Aumenta y aumenta esa consciencia manifestándose ese día dónde la Madre Tierra también se despoja de una máscara elevándonos a cada uno a una más alta vibración de Amor.

Gracias

Bueno también me acompañó una imagen dónde aparecían personas desvistiéndose arriba de la Tierra . Después que las personas quedaban desnudas la Tierra se quitaba una capa, como quién retira el mantel de la mesa llevándose todas las migas y se elevaba.


Marta Vieyto

viernes, 26 de agosto de 2011

CAYENDO Y NO


En plena caída.
Así como me dejé arrastrar por aquella corriente hídrica guaraní que mi cuerpo reverenciaba como parte de su misma condición. Era una con ella. Yo era ella...ella era yo.
Por momentos la impresión más leve parecía soportar toda la densidad que habitualmente habita en todo mi Ser, por la que siempre estoy tratando de mantenerme en equilibrio, por la que siempre estoy poniéndome a prueba de que en realidad no quiero perderme a mí misma.
No era comparable con su gran fuerza, pero me llegué a sentir así de brava y así de sencilla... tuve ganas de desprenderme de mi acción gravitatoria, de sentir que fluía con su majestuosidad y me lanzaba en caída libre y sin red, sabiendo que no podía hacerme daño, porque yo era ella...ella era yo.
Vibrando mis moléculas, resonando con las suyas. La presencia de la no-mente, la ausencia de diques de contención, el canto de su rugir al paso, vibrante. Sus contoneos serpenteantes, su seducción al decir "ven, disuélvete en mí, si te quedas conmigo estarás en el lugar que estás buscando, me encontraste, quédate ".
Todo tiene sentido para mí, esa era mi realidad, la única real realidad. Lo demás, lo de afuera, lo del cuerpo, lo de la mente, lo del paso del tiempo, lo de las relaciones, lo del trabajo, lo de las estructuras, lo de la sociedad, lo de los complejos, miedos, misterios y demás negruras... y blancuras, es todo una pantalla ilusoria, no es una situación real. Es verdad porque sucede y la vives, pero la esencia vital no es así. La Verdad no es así.
Me sentí más Yo que nunca, en aquel instante en que era ella.... y ella era yo.

Luisa Blanca

miércoles, 24 de agosto de 2011

LA AVENTURA DEL VIAJE


Qué destino? Hacia dónde voy? Qué paisajes se presentan?

Todo esto pasa a un segundo plano. No importa los km a recorrer, la importancia está en la disposición de nuestra alma.

Aventurarme día a día a viajar dentro de mí me lleva a encontrar y re-encontrarme con colores, aromas, paisajes, situaciones dónde he estado y dónde me encuentro.

El viaje externo pasa a segundo plano, quedando sin sentido cuando no nos atrevemos a comenzar desde adentro.

Los verdes y azules son sólo eso y el recuerdo se va extinguiendo.

Permitirnos saborear con el corazón aumentan los km hacia dentro y hacia afuera.

No sólo viaja el cuerpo, nuestra alma es la guía.

Es importante tomar conciencia de esta unión, así de esta manera potenciamos el destino.

Mi maleta ya está pronta, “ salgo de viaje”.


Marta

sábado, 6 de agosto de 2011

TRANSFORMACIONES


Como todos los años hoy nos reunimos a festejar el cumpleaños número 89 de una tía.

Me detuve a pensar en este viaje que emprendemos al nacer, llenándome de alegría y misterio.

Para algunos el viaje ha terminado, otros han ido bajando en diferentes estaciones y, habemos otros, que nos seguimos encontrando.

También están los nuevos que se nos unieron, ya sea por nacimiento o como compañero de viaje...de "tramo del camino".

Veo la magia de la vida que nos permite ir cambiando de trajes tanto los de afuera como los de adentro.

El paso del tiempo, pieles más o menos arrugadas, más canas, algunos kilitos ganados y algunos con alegría por haberlos perdido.

Pero nada de eso afecta la gracia de estar. Nada afecta el timbre de la risa, el compartir, la unión familiar, el Saberse parte de la familia.

Formamos un gran paisaje dónde están todos los colores y siempre está la mano invisible que toma el pincel para sellar la tela evitando desgarros.

Esos pactos que hemos hecho antes de plasmarnos en esta vida nos posibilitan desde la libertad el seguir eligiéndonos para compartir.

Por todos y para todos los cumpleaños SALUD!!!



Marta

jueves, 28 de julio de 2011

LA BELLEZA DEL ENCUENTRO


De niña nos reuníamos todas juntas a jugar. Cuando faltaba alguna de nosotras nos lamentábamos y nos preguntábamos que habría pasado. Si la mamá la había puesto en penitencia, o tal vez no había hecho los deberes, pero de todas formas no nos preocupábamos y nos poníamos a jugar con todas las ganas y mucha alegría hasta que la noche entrara.

Hoy siendo adulta nos hemos elegido algunas mujeres para compartir en un Círculo llamado Purpurina.

Me pregunto si algo ha cambiado el sentimiento que tenía cuando era niña y me descubro con la misma alegría y ganas de compartir.

La diferencia está puesta en la magia que existe entre nosotras. No siempre estamos todas, no siempre nos vemos pero sí, siempre nos sentimos.

Hemos formado una red de colores que brilla permanentemente.

Nada está impuesto pero todo está dado.

Formamos una ronda uniéndonos más allá de las manos y danzamos llevando a nuestros corazones lo que necesitamos.

Eba no llegó pero brincó desde su lugar con los rostros de sus hijos y su familia. Luisa nos hizo danzar desde las Cataratas del Iguazú pasando por las misiones.

Nuestros colores se mezclan formando una luz auténtica de Amor. Nos lleva a viajar por diferentes partes de la Tierra y nos permite explorar todos los recodos de nuestros corazones.

Reverencio mi lugar y el lugar de cada una e invito a formar círculos de encuentros donde la protagonista sea nuestra verdadera Esencia.


Marta Vieyto Freitas

jueves, 7 de julio de 2011

Como el águila, debemos reinventarnos.

Que nosotros mismos somos nuestros propios enemigos es una verdad universal que cada vez más gente está dispuesta a aceptar. No es fácil asumir esta premisa, ya que implica hacerse responsable de TODO lo que nos sucede… cuento viejo… lo mismo de siempre… y es que a veces nos da pereza escuchar esas verdades que nos sacuden y nos “obligan” a reinventar nuevas excusas que nos permitan “un ratito más”, “cinco minutos más”…
Pero hoy escuche la historia de las águilas y decidí que quiero ser águila, quiero osar y tener la valentía que ellas tienen, al menos una vez en la vida... ¡o más!
Estos bellos animales son realmente longevos (viven unos 75 años) pero para vivir tantos años a la mitad de sus vidas deben tomar la decisión de si quieren seguir viviendo. Si deciden que sí, hacen acopio de víveres para sobrevivir una larga temporadita en la cima de una montaña en dónde se aislaran. Allí se desprenderán de su pico viejo, ya no les sirve, así que deberán arrancárselo a golpes contra las piedras. Entonces esperarán pacientemente a que les vuelva a crecer un pico nuevo, con el que se arrancarán las garras viejas que no les sirven. Después de esperar pacientemente a que les salgan unas nuevas, las usarán junto con el pico para arrancarse todas las plumas. Así, desnudas, esperarán a que unas nuevas les crezcan… y cuando completen su renovación emprenderán el vuelo hacia una nueva vida.
No importa dónde está la mitad de nuestras vidas, a los 30, 40, 60, 80… todos deberíamos ser un poco águilas, aprender a desprendernos de TODAS esas plumas viejas que ya no nos sirven, de esas viejas estructuras que sólo son un lastre para nuestras vidas, nos sirvieron en un momento, pero ya no más. Deberíamos tener el valor de arrancarnos el pico y dejar atrás esas convicciones que sólo nos hieren y nos enferman. Podríamos intentar arrancarnos todo lo que nos ata y no nos permite volar con las alas de la imaginación, con las alas del espíritu, como esas “uñas” ya que en el fondo sabemos que vuelven a crecer, más fuertes.
Como mínimo una vez en la vida deberíamos osar y atrevernos a ser águilas para reinventarnos según  nuevos patrones, dejar volar la imaginación y diseñarnos una piel nueva de luz, trajes de amor, un escudo de bondad y compasión. Ponernos una nueva capa de abrazos besos, que sean una antena cósmica para atraer todo lo bueno a nuestras vidas, que nos de fuerzas renovadas para aprender nuestras lecciones de forma más amable.
Como el águila, con elegancia, atrevernos a dejar atrás viejas formas, viejos tabús, creencias, para permitirnos esa renovación del alma, para poder resurgir como nuevos con toda la experiencia y la sabiduría de nuestros antiguos caminos, sin importar la edad o las circunstancias, porque el tiempo es relativo, y a veces cuenta más ese minuto de valentía que toda una vida de miedos y no de no atreverse a volar bien alto.
Eba